Mantengo el recuerdo de una noche de reyes magos en que vi la silueta de mis padres, entre sueños, poniendo los regalos junto a los zapatos, al costado de la cama. Y que al otro día, en lugar de investigar y profundizar aquella visión nocturna, preferí seguir creyendo que habían sido los reyes magos. En definitiva, elegí seguir cultivando la imaginación, que es una de mis prácticas favoritas de la niñez (en otro momento contaré de un dispositivo que había creado con la imaginación y que me cumplía todos los deseos, como una lámpara de aladino, pero mejor). Le comentaba este episodio de los reyes magos a una querida colega -ella recordaba la vez que le habían traído un juego de sillones en mimbre, tamaño infantil- y me vino a la mente la palabra mímesis y su importancia en la construcción de nosotros mismos. Se trata de un concepto demasiado complejo como para tratarlo superficialmente. En el campo del arte, surge con la misma antigüedad greco-latina. Para Platón, la mímesis era una s...